La Tranquildad, la Calma
Cuando te has visto con el agua al cuello, cuando la soga estaba empazando a marcar tu cuello, sin más, sin menos, sin uno proponerselo, las cosas se solucionan, vuelven a su sitio. Uno comienza a respirar, a respirar profundamente, a dar ese soplido de alivio cuando, esos problemas o situaciones que te estaban atormentando, desaparecen del horizonte. La tranquilidad llega, la calma se apodera de tu alma. El sosiego es completo. Es hora de relajarse hasta que aparezca el nuevo contratiempo.
