La Coctelera

The Last Horizont

O las peripecias de mi nueva vida

30 Enero 2008

La Verdad de todo

Bueno amig@s, ¿Quereis saber como el Atlético pasó a ser ilegal e ilegítimamente a manos de la familia Gil en el proceso de transformación de Sociedad anónima deportiva?.
Esta es la verdad, escrita en varios artículos. Ahora poned atención de la verguenza y el atropello que se ha cometido.

El ahora Director de Marca escribió en El Mundo en su día http://www.elmundo.es/elmundo/2007/07/02/comunicacion/1183394164.html
EDUARDO INDA (Director de Marca)
MADRID.- Jesús Gil se hizo con el 94,5% del Atlético en 1992 sin ingresar una peseta en el capital social del club. El fiscal denuncia que esta presunta estafa fue posible gracias a una operación contable ficticia.

La institución que preside Jiménez Villarejo va más allá. Considera probado que, no contento con lograr el 94,5% -63% él, 31,5% Cerezo- del Atlético por cero pesetas, Gil y Gil ingresó en una cuenta suya el importe del 5,5% restante que habían comprado los socios por 112 millones.

Un total de 3.124 seguidores rojiblancos se decidió a invertir en su equipo comprando acciones de 8.000 pesetas cada una. Pero, a diferencia del presidente y el vicepresidente, sí abonaron el importe de sus títulos.

Estos son los dos ejes de la querella por estafa y apropiación indebida que el fiscal anticorrupción presentó el sábado pasado en la Audiencia Nacional contra el presidente colchonero, su hijo Miguel Angel, el vicepresidente Enrique Cerezo, y su abogado José Luis Sierra, entre otros.

El titular del Juzgado de Instrucción seis de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, admitió a trámite la querella.

Estos presuntos delitos habrían sido cometidos durante el proceso de transformación del club del Vicente Calderón en Sociedad Anónima Deportiva (SAD), que culminó el 30 de junio de 1992.

El ministerio público es taxativo en su querella: «En contra de lo que disponía la Ley del Deporte, el capital social del Atlético de Madrid fue de cero pesetas».

El modus operandi de Gil y Gil no fue, en contra de lo que pueda parecer, un modelo de ingeniería financiera. Fue mucho más sencillo: «Ideó una estratagema tendente a formalizar un desembolso ficticio de dicho capital social, una apariencia documental que permitiese conseguir la autorización del Consejo Superior de Deportes (CSD) para la transformación en sociedad anónima».

El CSD exigió a todos los clubes -excepto Barcelona, Real Madrid, Osasuna y Athletic de Bilbao- que pasasen a ser sociedades anónimas en 1992.


La amenaza del descenso

El CSD fijó el capital del Atlético en 2.062 millones. Gil debía probar documentalmente que se había suscrito esta cantidad.

El castigo para los clubes que no se constituyeran en sociedad anónima era el descenso automático a Segunda División B.

Lo primero que hizo el alcalde de Marbella, al que el fiscal vincula con la Mafia, fue ir a Dorna, empresa de promoción del deporte que dependía de Banesto.

El regidor obtuvo el crédito de 1.300 millones en tiempo récord. Curiosamente no se le «exigió garantía alguna» y el «prestamista no asumió riesgo alguno».

El firmante de la querella, el fiscal Carlos Castresana, aclara estas aseveraciones: «De antemano estaba previsto que el dinero no saliera en ningún momento de la oficina de la calle de Génova del Banco de Vitoria [filial de Banesto y, evidentemente, ligado al prestamista, Dorna]».

Carlos Castresana añade en su escrito que las «idas y venidas» de los fondos prestados «se iban a reducir a una serie de anotaciones de cargos y abonos en las distintas cuentas utilizadas».

Consumó su objetivo, detentar el 63% del capital y que el CSD otorgara el plácet, gracias a que el banco «le libró la certificación que el querellado necesitaba».

Gil y Gil adquirió supuestamente el 63% por 1.300 millones, que fueron a parar a la cuenta que había abierto a su nombre -no a nombre del club- bajo el epígrafe: «Atlético de Madrid en transformación en SAD».

Dorna le dio un resguardo de ingreso que sirvió a Gil y Gil para obtener el nihil obstat del Consejo Superior de Deportes en la noche del 30 de junio de 1992, minutos antes de que venciera el plazo.

Gil y Gil ordenó la devolución del dinero 48 horas después. «El préstamo había durado dos días», subraya con ironía la querella.

«En realidad», destaca la querella, «no había aportado nada pero disponía de un resguardo que aparentaba que sí lo había hecho. Los 1.300 millones supuestamente satisfechos no llegaron nunca a las cuentas del club».
La Fiscalía Anticorrupción imputa la autoría de una operación «análoga» a Enrique Cerezo, el productor cinematográfico que hace las veces de lugarteniente de Gil en el Atlético de Madrid.

Cerezo ordenó la apertura de una cuenta corriente en el Credit Lyonnais de Madrid, bajo el título «Atlético de Madrid en constitución», el 30 de junio de 1992. Ingresó 650 millones.


«Modus operandi» idéntico

El proceder de Cerezo es idéntico. Castresana apunta que «consiguió un resguardo de ingreso, que demostraba, aparentemente, que los fondos habían sido ingresados en el club».

La operación les salió redonda. La querella hace historia y recuerda que «consiguieron in extremis la autorización para la transformación en SAD».

Lo mejor de todo es que el paso a sociedad anónima permitió al Atlético librarse de la deuda histórica de 2.392 millones que tenía contraída con Hacienda.

Los 112 millones satisfechos por los socios habían sido depositados en la sede central del Banco Hispanoamericano de Madrid, que manejaba Gil y Gil a su antojo en su condición de presidente y consejero delegado del club. Estos fondos «tampoco pasaron a engrosar el patrimonio de la recién creada sociedad anónima».

¿Adónde fue a parar el dinero de la masa social atlética? Lo explica la Fiscalía Anticorrupción: «El querellado ordenó transferir el importe íntegro de las cantidades depositadas por los socios, ya accionistas, a otra cuenta de su titularidad [Promociones Futbolísticas]».

El fiscal resume el destino de las cantidades ficticiamente desembolsadas a favor del Atlético de Madrid SAD: «Fueron a Dorna por la devolución del préstamo y las restantes, las de los socios y la de Cerezo, se desviaron para quedar en poder de Gil».

También desmonta la habitual tesis de Gil y Gil, que asegura que no se apropió del dinero de los socios sino que se limitó a recuperar el dinero que había puesto para fichar jugadores. -> El casito de los Negritos chicos ;)


Resumiendo el caso de los Negritos -> Por Garate9

Gil y Cia ficharon a 4 jugadores, el más nombrado de ellos fue Lawal, por una cantidad que estaba sobre los 2.000 millones. Según Gil él había adelantado ese dinero y ahora lo recuparaba para pagar el crédito. Es decir, que Gil afirmó haber fichado por 2.000 millones 4 negritos que no valían nada como futbolistas, ya que incluso un par de ellos estuvieron viviendo en el albergue de indigentes de la casa de campo

«Todos los reconocimientos de deuda no se correspondían con la realidad puesto que el Atlético había ido devolviendo a Gil las cantidades prestadas por éste al equipo para la adquisición de jugadores», corrige el fiscal.

No había, por tanto, deuda alguna que reconocer. Pero Gil volvió a las andadadas. Poco después, «quiso que la Asamblea del Atlético le reconociese una deuda de 1.986 millones». El acusador público certifica que estas cantidades reconocidas a Gil «estaban contabilizadas y pagadas».


Diecisiete minutos antes de la medianoche

RAFAEL J. ALVAREZ

MADRID.- Diecisiete minutos antes de las 12 de la noche del 30 de junio de 1992, Jesús Gil y Gil se presentó en el Consejo Superior de Deportes (CSD) con una carpeta bajo el brazo. Llevaba en ella un acta notarial en la que se acreditaba el ingreso en una entidad bancaria de 2.062 millones de pesetas, el capital social mínimo que el CSD había fijado para que el Atlético pudiera convertirse en sociedad anónima. Esa cifra fue la suma del promedio del presupuesto de gastos de los tres últimos años más el patrimonio neto negativo del Atlético.

Unas horas antes, a las 20.00 horas, Gil había telefoneado a la sede del máximo organismo deportivo para decir que tenía un crédito por 1.944 millones y que antes de la medianoche llevaría la prueba personalmente.

Aquella madrugada, el entramado Dorna (Banesto)-Gil-Banco de Vitoria lo conocieron muy pocos. El resto creyó lo que Gil dijo.

Durante las tres semanas anteriores, el jefe atlético negoció con varios bancos para conseguir ese capital, entre ellos, el Central, el Hispano y algunas empresas árabes.

El 29 de junio, la última esperanza de Gil era Caja Madrid. Joaquín Leguina, por entonces presidente de la Comunidad de Madrid, había pedido con insistencia a la entidad pública que echara una mano al Atlético y le concediera el crédito.

Pero Caja Madrid se negó a última hora. Adujo que para otorgar una cantidad tan alta necesitaba el permiso de su consejo de administración, que se reunía una vez al mes y ya lo había hecho.

La tarde del 30 de junio Gil se entrevistó con el presidente de Dorna y logró el dinero.

El Atlético se salvó y comenzó una rápida conversión en SA. Gil lo tenía todo bien atado, casi el 95% de las acciones. Las demás se repartieron entre miles de pequeñísimos accionistas al tiempo que se evitaba que grupos de personas compraran porcentajes más altos. Había que evitar una posible oposición futura e interna a Gil.

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miarroba.com Mi nuevo reto es convertirme en amo de casa sin morir en el intento, pagar un hipoteca, llegar a fin de mes, aprovechar el 3x2 de Carrefour (sobre todo en cervezas) y ponerme hasta arriba de pizza con mi amigo José los martes locos. Al igual que exponeros mis inquietudes cinéfilo-musicales. P.D.:Se admiten consejos.
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