
Hay cosas que la verdad me dejan pasmado. El ser humano es un "animal" (algunos lo aparentan más que otros, parecen que han evolucionado menos o directamente se han quedado en la época de las cavernas, sus acciones así lo demuestran) "racional" (esto esta bastante unido a lo anteriormente expuesto, ya que me he encontrado animales no humanos con más raciocinio que los propios humanos; su forma de razonar las cosas es tan extraña que pienso que se mueven por instintos).
Dentro de esta categoría pensaba que se incluiría a un hombre de negocios, millonario y avispado (es lo normal y lo habitual), ya que si ha llegado a ese nivel será porque cuida de sus negocios, sus acciones serán las más racionales y adecuadas para que sus negocios prosperen, para que crezca su patrimonio, en definitiva para que todo le vaya bien. Seguro que si considera que algo es perjudicial tanto para sus finanzas, sus negocios o su imagen, desechara ciertas acciones, independientemente de que le apetezca mucho hacerlo. Hay que sopesar.
Pero visto lo visto cada día que pasa no puedo más que alucinar y sorprenderme de las acciones y comportamientos de ciertos especímenes.
No puedo llegar a comprender como el Presidente de un club de futbol histórico puede llegar a posar en público con la camiseta del eterno rival en público, y encima su nombre puesto en ella. Puedo comprender que en un cumpleaños, que es la conmemoración de un hecho importante, puedas hacer algún exceso que otro, pero eso queda en privado, no para divulgarlo en en público, ni permitir que esas acciones dañen un imagen.
Pero visto lo visto, ahora puedo comprender como el tercer equipo de España en títulos ha dejado de serlo por las acciones de quien esta al frente de su institución, como esas acciones han hecho que caiga en el más absoluto ridículo. Ahora entiendo que, quien es capaz de hacer eso en un cumpleaños y dejar que encima le vean en público tan feliz y tan contento, es capaz de hacer cosas más intrépidas, irracionales y estupidas, como vender a tu jugador insignia procedente de la cantera; vender tu estadio; fichar a jugadores nada contrastados; pagar un millonada por ellos cuando puedes obtenerlos libres la siguiente temporada o un sobreprecio por otros; o traer a otros que te dejaron tirado por irse al equipo de la susodicha camiseta.
En fin, me quedo con los monos de 2001, una odisea en el espacio.

muuuuy preocupante, amigo!